En el día de ayer, sábado, en la capilla Urbano VIII del Palacio Apostólico, siguiendo una tradición centenaria, Benedicto XVI bendijo dos corderos cuya lana se empleará para confeccionar los palios impuestos a los nuevos arzobispos metropolitanos el 29 de junio, durante la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo.
En el documento “Inter Eximina Episcopalis” de 1978, Pablo VI limitó el empleo de los palios al Papa y a los arzobispos metropolitanos. En 1984, Juan Pablo II decretó que los palios serían impuestos a los metropolitanos el 29 de junio.
La tradición de bendecir los corderos se cumple todos los años el 21 de enero, memoria litúrgica de Santa Inés, martirizada alrededor del año 305 y cuyo símbolo es un cordero. La santa está enterrada en la basílica que lleva su nombre en la Via Nomentana en Roma y a la que, tras la bendición papal, son llevados los corderos.
Los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes crían los animales, mientras que los palios son confeccionados por las religiosas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.
Fotografias de Reuters pictures, tomadas de Day Life
