Posteado por: hocsigno | octubre 29, 2010

LA CRISIS DE LA VIDA RELIGIOSA

L’Osservatore Romano ha publicado un artículo del Arzobispo Jean Louis Brugués O.P., Secretario de la Congregación para la Educación Católica, en el cual realiza un análisis muy realista de la actual secularización y crisis de la vida religiosa. La Buhardilla de Jerónimo nos ofrece una vez más la traducción al castellano de este interesante texto.

 Reproducimos algunos de sus párrafos más significativos:

 “En los últimos cincuenta años, hemos asistido a una formidable iniciativa de autosecularización dentro de la Iglesia. Los ejemplos no faltan: los cristianos están prontos a comprometerse al servicio de la paz, de la justicia y de las causas humanitarias, ¿pero creen aún en la vida eterna? Nuestras Iglesias han puesto en acto un inmenso esfuerzo por renovar la catequesis, ¿pero esta misma catequesis habla todavía de la escatología, de la vida después de la muerte? Nuestras Iglesias se han comprometido en la mayor parte de los debates éticos del momento, ¿pero discuten sobre el pecado, la gracia y las virtudes teologales? Nuestras Iglesias han recurrido a lo mejor del propio ingenio para mejorar la participación de los fieles en la liturgia, ¿pero no ha perdido ésta última, en gran parte, el sentido de lo sagrado, aquel gusto de eternidad? Nuestra generación, tal vez sin darse cuenta de ello, ¿no ha soñado, quizá, una “Iglesia de los puros”, poniéndose en guardia contra todo manifestación de devoción popular?”.

 “¿Qué ha resultado, en tal contexto, de aquella vida religiosa que había sido presentada, de manera tradicional, como un signo escatológico y una anticipación del Reino que ha de venir? De hecho, religiosos y religiosas han abandonado pronto el hábito de la propia familia para vestirse como todos los otros. A menudo han abandonado los propios conventos, considerados demasiado vistosos o demasiado ricos, en beneficio de pequeñas comunidades esparcidas en los pueblos o en las grandes áreas urbanas. Han elegido oficios profanos, se han comprometido en actividades sociales y caritativas, o bien se han puesto al servicio de causas humanitarias. Se han hecho similares a los otros y se han disuelto en la masa, a veces para ser la levadura de la masa, pero también, en muchos casos, porque esa actitud respondía al clima de los tiempos”.

 “Sin embargo, esta forma de vida religiosa no parece tener ya futuro, casi no atrae más vocaciones. Casi la totalidad de las congregaciones activas, nacidas en el siglo XIX o al comienzo del XX, se encuentran moribundas y su desaparición es sólo una cuestión de tiempo. Las casas generales y los grandes conventos se han transformado ya en casas de reposo para ancianos. Entre 1973 y 1985, 268 congregaciones francesas de las 369 existentes han cerrado el propio noviciado. La situación, desde entonces, no ha hecho más que empeorar. La auto-secularización ha socavado los fundamentos de la vida religiosa. La crisis ha golpeado, sobre todo, las formas de vida activa y menos las contemplativas, porque la secularización había orientado todo lo que es religioso hacia la militancia o el compromiso social”.

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